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El TEC obtiene su nombre de la cuenca del río Putumayo, en donde se ubica, abarcando cuatro países: Perú, Ecuador, Colombia y Brasil. Este paisaje se caracteriza por su gran número de cabeceras de cuencas de ríos de aguas blancas, ricos en nutrientes y de alta importancia ecosistémica. Esto, sumado a características geológicas únicas, resulta en un alto nivel de endemismo y biodiversidad. Asimismo, está entre las mayores reservas de carbono del mundo, con stocks de carbono tanto sobre como debajo del suelo. Estas características hacen que sea clave en la regulación del ciclo del agua como del carbono. Este TEC se encuentra en un muy buen estado de preservación y de protección, con un mosaico de Territorios Indígenas y Áreas Protegidas, tanto al interior como en el área circundante.
Esta cuenca tiene una gran diversidad de actores, proyectos e iniciativas a distintas escalas. Estos actores son los pueblos, nacionalidades y gobiernos indígenas, comunidades locales y sus organizaciones representativas, entidades gubernamentales locales y nacionales de los cuatro países, actores privados, institutos de investigación, fundaciones y organizaciones de la sociedad civil. Los planes de vida, PGTA, acuerdos de manejo y otros instrumentos de gestión y planificación de los pueblos indígenas y comunidades locales, articulados con los planes de gestión de las áreas naturales protegidas y los planes de desarrollo gubernamentales en distintos niveles, son determinantes para la articulación entre esta amplia diversidad de actores, así como para la gobernanza del territorio. A nivel nacional, cada país cuenta con su propia regulación, asegurando la gestión, ya sea a través de consejos consultivos, instancias de diálogo o mesas de trabajo. A escala regional, la cooperación gira en torno a tratados, mesas de diálogo y acuerdos transnacionales e internacionales. Además de los actores ya mencionados, también hay presencia de grupos irregulares, ligados, principalmente, a la minería, narcotráfico y el conflicto armado, influyendo con sus propias dinámicas e intereses. Esta diversidad hace de este TEC un escenario complejo en donde muchas agendas convergen, se enfrentan o se superponen, por lo que el componente social de la conectividad es primordial para comprender este territorio.
Este TEC es el territorio ancestral de ocho pueblos indígenas: Murui, Yagua, Ocaina, Bora, Ticuna, Kichwa, Maijuna y Secoya. Además de ellos, también se ha confirmado la presencia de Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial -PIACI, quienes habitan el territorio con sus propias dinámicas, por lo que la protección adecuada de su territorio es una prioridad, así como la gestión adecuada de las áreas circundantes. Asimismo, cabe señalar que la mayoría de los pueblos indígenas mencionados son transfronterizos, es decir, que un mismo pueblo puede encontrarse bajo reglamentaciones y normas distintas, por lo que la cooperación entre Estados es fundamental.
Entre las prioridades de estos pueblos se encuentran la seguridad jurídica del territorio, la participación en espacios gubernamentales para la planificación territorial y el desarrollo de economías sostenibles.
A pesar de estar en un buen estado de conservación, este TEC se enfrenta a una serie de presiones y amenazas ligadas tanto a un modelo de desarrollo de corte extractivista como a situaciones de orden público y de manejo territorial; entre ellas, sobresalen la minería, los cultivos ilícitos, la presencia de grupos irregulares, la construcción de infraestructura y la pobreza multidimensional. En lo que se refiere a la minería ilegal, esta tiene consecuencias nefastas para la salud de ecosistemas y habitantes, al introducir mercurio en fuentes de agua y, por lo tanto, en toda la cadena alimenticia, lo cual es particularmente grave tomando en cuenta que se trata de territorios en los que se encuentran múltiples cabeceras de ríos. Los cultivos ilícitos, a su vez, conllevan deforestación y transformación en el uso del suelo, al sustituir cobertura boscosa por sembradíos de coca, así como el aumento de violencia y cambios demográficos ligados a la presencia de grupos irregulares. La amenaza de construcción de infraestructura, como carreteras, implica nuevos retos para el mantenimiento de la conectividad ecológica, social y cultural en este TEC. Estas dinámicas de degradación ambiental tienen repercusiones en el bienestar de las poblaciones locales, lo que, sumado a cuestiones de gestión y manejo territorial como la sobre caza y sobre pesca, resultan en amenazas a la soberanía alimentaria y la salud de estas poblaciones. Todas estas situaciones, así como injusticias históricas, redundan en pobreza multidimensional, que es tanto resultado como acelerador de las dinámicas mencionadas anteriormente.